miércoles, 28 de marzo de 2007

La maquina del tiempo



Las relaciones que el hombre ha mantenido con el tiempo, el espacio y sus iguales han sido transformadas o alteradas por las nuevas tecnologías del transporte y las telecomunicaciones, la ciudad que hace un tiempo era percibida como el lugar de asentamiento de una sociedad sedentaria que se identificaba con su barrio e inmediaciones, que por lo general constituía su mundo de conocimiento, se ha trasformado en un mundo mas dinámico y complejo, un territorio enmarañado de redes de flujos, y en cierta medida la antitesis del acto de posición, de localización estacionada, estática, el lugar.

Esta dinámica de redes tiende a cobrar más relevancia que la estática de los lugares edificados, las relaciones que con estos sitios se establecen cambian, transformando comportamiento y percepciones espaciales, alterando los sistemas de referencia mentales y que por consiguiente perturban nuestras correspondencias con el espacio, el tiempo y las personas.

En esta situación el territorio se ha transformado, la percepción general de la urbe se ve afectada, la continuidad espacial que nos entregaba el simple caminar se ha perdido y solo queda reducido a nuestro ámbito mas cercano. De cierta manera conocemos la ciudad en estructura de parches anclados a los nodos de acceso a las redes de flujos.

Perdemos la continuidad espacial y los limites de estos parches caen en la nebulosa de la deslocalización espacial y la desconectividad con los otros parches cognitivos de la ciudad.

De esta forma se ha ido configurando una ciudad donde los nodos cobran mayor trascendencia que las zonas, comunicándose estas exclusivamente a través de estos nodos, perdiendo trascendencia el espacio que las comunica entre ellas, en definitiva diluyéndose la continuidad espacial, y tomando mayor trascendencia el tiempo que la distancia.

En este sentido el barrio sigue manteniendo las características de territorio para las actividades y personas que lo habitan, los lugares que lo rodean constituyen el territorio más allá de la vivienda al que acceden sus experiencias urbanas. Sin embargo estas áreas se han ido sumando a estos nodos y redes para generar territorialidades complejas utilizadas por los actores sociales.



El movimiento de los hombres en este territorio complejo no es la consecuencia sino la esencia de la urbanidad, es una parte importante del habitar en la ciudad, es parte de la socialización, pertenencia comunitaria y arraigo que no se fundan necesariamente en la proximidad espacial debido a esta transformación en el concepto de distancia y percepción de territorios.

El sistema de redes en el sistema de transporte, se percibe como un movimiento en el no lugar, un desplazamiento en un medio neutro que se utiliza para unir dos lugares conocidos y funcionalizados como serian entre el hogar y el trabajo.

Los tipos de movimiento presentan grados de adherencia al tejido urbano desde la marcha a pie en un extremo con la mayor proximidad a la ciudad y en el otro el avión, pero dentro de la ciudad el que presenta una menor cercanía con el tejido urbano es el metro.

La red de metro funciona como un segundo tejido que subyace bajo la piel de la ciudad, es utilizado como mecanismo de comunicación entre distintas partes del tejido superior, una maquina de circular.

Esta red está compuesta por estaciones, territorialmente ancladas y localizadas, y un entramado de canales, difícil de situar geográficamente, no sabes si vas, bienes, si cruzas o llegas, salvo excepciones cuando éstos afloran a la superficie. Por lo demás es una red que prácticamente no se sitúa espacialmente, difícil de relacionar con el tejido urbano, es como el estar en ningún lugar y en todos, es todas las posibilidades, es un salto del aquí al allá si mediar un lugar, es una especie de antesala a la máquina del tiempo que te lleva al futuro en otro lugar donde las estaciones funcionan como pórticos como el espejo por el cual cayo Alicia a otro mundo, es un viaje de un lugar a otro lugar a través de un no lugar, caracterizado por su falta de identidad y menoría, ajenos al contexto espacial cultural. Esta red de no lugares, circulaciones y circuitos con entradas y salidas donde las estaciones cumplen un rol importante en el sentido de caracterizar y dar identidad y memoria, es donde este sistema se ancla y se relaciona con la ciudad, es el momento en que la red nos permite ser, ya que el ser esta íntimamente relacionado con el estar, localizarnos en un lugar e identificar un aquí y un allá.



Este avance vertiginoso de la tecnología nos lleva al derribo del sentido de la distancia física y al perdida de la noción del tiempo transcurrido entre el aquí y el allí.

Una fotografía del flujo continúo de gente, de ese mar de ir y venir, del que la ciudad se nutre, de sus manifestaciones en este lugar de paso, las formas de apropiación y demarcación de territorios.

La envolvente y las manifestaciones del transeúnte en la apropiación del espacio.

En este lugar que esta al borde de ser o no ser, un no lugar, como lugar de transito, un lugar de solo ir y venir pero de no estar.

martes, 13 de marzo de 2007

Barcelona en llamas

Barcelona en llamas

...era uno de esos días en que uno se quiere convertir en Nerón…quizás el subconsciente habla…ahora habría que preguntarse que simboliza Barcelona en mi subconsciente… tal vez esta sociedad frívola…seria como un hacer tabula rasa…dejar la mente vacía…y volver ha empezar.

jueves, 8 de marzo de 2007

Clandestino en la red...

... pórticos a nuevos territorios, el lugar de contacto con otras realidades, ¿hasta que punto reproducen lo que sucede en la superficie?, ¿existe alguna relación entre el arriba y el abajo? ¿que tipo de vida subterránea se da?, ríos de gente que va y viene, una radiografía del lugar, no solo de la envolvente si no también de los flujos, de la gente, las situaciones, las manifestaciones sociales, las experiencias.

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